Los tesoros del sorprendente litoral de la costa cantábrica se descubren navegando en nuestros kayaks de mar. En días de mar calmo, los kayaks nos permiten entrar en un sinfin de cuevas y calas aisladas, inaccesibles para los demás.
Ondabrava y la asociación socio-cultural XEIRA organizan todos los años en otoñ una concentración de piragüas en el Albergue de Pesoz.

Los comienzos de la I Xeira (concentración) en kayak de mar en 2001

La costa occidental de Asturias fue el escenario de la primera xeira en kayak de mar que fue organizado por Ondabrava y Xeira. Entre las rías del Navia y el Eo están ubicados unos lugares de singular belleza, que muchas veces no son de fácil acceso. Hasta ahora solo los más atrevidos percebeiros, algunos marineros y unos aislados y afortunados piragüistas de mar han conseguido descubrir cuevas y calas desconocidas por la mayoría de la gente.

Así nació la idea de organizar un encuentro entre ya especialistas en rutas por la costas españolas y también gente inexperta.
A partir de esa idea empezó el trabajo de poner en marcha una Xeira bien organizada y no competitiva; al revés un Xeira entre gente aficionada a esta modalidad casi desconocida en Asturias.
La fecha escogida para mojar las piraguas en aguas del Cantábrico fue el 21. y el 22. del julio de 2001.
Los primeros piragüistas llegaron ya el viernes por la noche para montar sus tiendas de campaña. El sábado amenazó con un sol espléndido que nos iba acompañar todo el fin de semana. Contábamos con un desayuno necesariamente rico y abundante, para afrontar el primer día que nos aguardaba con aproximadamente unos 20 kilómetros para remar.
A las 12.00 horas embarcaron en bajamar en la playa alrededor de 30 piraguas coloridas de una y dos plazas poniendo el rumbo hacia la ría de Eo. Los piragüistas fueron acompañados por tres lanchas particulares de apoyo. El mar se nos presentó inmejorablemente tranquilo y amable. Gracias al buen estado del mar el grupo contó además con un numero de jóvenes de la zona que fueron iniciados en la practica del kayak de mar. Ondabrava les prestó unas piraguas para que pudieran participar en la Xeira.
Remando bordearon todos por acantilados silenciosos solo habitados por cormoranes, gaviotas y ostreros. Sitios de una gran belleza como Fanfoliz, el Figo, A Puntúa o el Cabo Sebes.

Después de haber pasado el faro de Tapia las piraguas entraron en el puerto de Tapia dónde causaron bastante curiosidad e interés entre la población y los turistas del pueblo.

El apoyo terrestre de la organización esperaba en el puerto para entregar a los participantes las bolsas de picnic. Allí se juntaron dos piraguas más con amigos que no llegaron a tiempo a la salida del Porcía.
En el puerto de Tapia el grupo solo paró poco tiempo, el picnic oficial estaba previsto en la bella playa de Mixota. Esa playa también es una playa protegida del oleaje, lo que resulta muy importante a la hora de desembarcar.
A dos tercios del recorrido a los piragüistas les tocó un picnic en un sitio espectacular. La tranquilidad del escenario con las piraguas apoyadas en la arena, el mar transparente y de muy agradable temperatura y el día soleado hicieron volar las dos horas de descanso.
Muchos aprovecharon el tiempo para inspeccionar la playa y darse un baño en las cristalinas aguas de la playa.
La última etapa llevó a los piragüistas hasta el punto final del día en Castropol. Antes de entrar en la ría del Eo, el grupo pasó por las pequeñas islas entre las playas de A Ribeira y Penarronda, dónde pasos estrechos obligaron navegar con concentración.
En la punta más occidental de la costa Asturiana, en la Punta da Cruz entró la Xeira en la Ría, aprovechando la subida de la marea. La organización calculó bien las mareas y en el muelle de Castropol llegaron las piraguas justo en la hora del pleamar, causando también aquí interés y curiosidad. A los participantes les esperaban los coches, una furgoneta taxi y también el remolque de Ondabrava para llevar a las personas y el material hacia el camping.
En una buena Xeira tampoco podía faltar una cena después de tanto esfuerzo para poner el punto final del primer día. Tuvo lugar la cena en el cercano mesón de Porcía, dónde llegaron todos caminando y con mucha hambre. Entre todos, incluidos familiares de los participantes y gente colaboradora se juntaron casi sesenta personas en una alargada cena.
Aquí gracias al Ayuntamiento de El Franco que hizo posible esa cena.
En un muy buen ambiente terminó la noche para unos más tarde que para otros.
Para el segundo día el recorrido previsto era más corto, saliendo de la playa de Porcía esta vez en dirección este. Antes esperaba otro desayuno y la entrega de una camiseta de tirantes a los participantes como recuerdo de la primera Xeira en kayak de mar.
Saliendo de la playa las piraguas pusieron rumbo hacia Viavelez pasando por el Capo Branco.

También fue soleado el segundo día, pero se levantó el mar que hizo la entrada en el puerto de Viavelez un poco más difícil.
Todos entraron bien en el puerto y ahí decidió la organización volver a la playa de Porcía. Los más inexpertos desembarcaron en Viavelez y fueron llevados por coches al campamento. Los más expertos tenían una vuelta con unos rumbos de mar de fondo muy alegres, siempre acompañados por lanchas de apoyo.
Al mediodía todos se juntaron para la despedida de los participantes y todos tenían muy claro que la Xeira fue un éxito gracias a mucha gente que pusieron mucha ilusión y trabajo en esa primera edición.